Nosotras, las brujas.

Nosotras, las brujas.

Nosotras, las brujas. 1240 775 estadosdelinconsciente

Hace unas semanas, me escribió Elena Grimaldi para proponerme si quería participar en una sesión de fotos para la última campaña de La casita de Wendy. El hecho de que el proyecto estuviese respaldado tanto por ella como por Inés Aguilar -directora creativa de la marca-, me predispuso a aceptar el reto sin pensarlo más. Pero si esto ya de por sí era suficiente, en cuanto me dijeron que la colección llevaba por nombre Witches, algo aquí dentro se removió. Y es que cada vez que escucho la palabra bruja, se aviva algo en mí tan sorprendente y pleno, que me cuesta explicar con exactitud semejante exuberancia interna.

La colección es un homenaje a las brujas actuales, “Mujeres con opinión, creativas y creadoras, que hacen magia con su aportación transformadora de la realidad.” Una concepción que no se aleja de la de las brujas de antaño, porque recordemos, estas grandes transmisoras de sabiduría heterodoxa, no siempre estuvieron vinculadas a las prácticas ocultas y del mal.

Muy lejos del estereotipo occidental de mujer malvada que rinde pleitesía al demonio, las brujas, en la antigüedad, eran conocidas como mujeres sabias, salvajes e intuitivas, que poseían un gran conocimiento tanto del ámbito de la literatura y el pensamiento, como del mundo interior. Se las comprendía como mujeres místicas, conectadas con la naturaleza y con una excepcional capacidad de entender y acceder al universo subterraneo de la mente.

Mas, sin lugar a dudas, también las envolvía un aura de misterio que provenía de los profundos dominios secretos que se les atribuían. Conocimientos de alquimia, demonología -conexión con los espíritus-, así como la adivinación o manipulación de acontecimientos dificilmente esplicables desde las leyes de la naturaleza.  Talentos que aparecen reflejados en todas las culturas a través de los tiempos y que las convertían en seres complejos, autónomos, pero sobre todo poderosos.

Este modo de albergar la vida como una experiencia necesariamente libre, ligada a su tradición de transferir de manera transgeneracional su ancestral sabiduría, hicieron que las corrientes de pensamiento patriarcal, así como los poderes políticos y religiosos de cada época, las temieran, odiaran, despreciaran y finalmente persiguieran. Un castigo que consiguió adormecer su leyenda, pero no aniquilarla.

Yo no se a vosotras pero a mi, cada vez que escucho la palabra bruja, me aflora la necesidad de recuperar todo aquel dominio perdido. Porque si entendemos la mentalidad mágica como uno de los aspectos de la esencia humana, todavía hoy en día podremos encontrar todo aquel conocimiento olvidado entre la filosofía, las religiones, el arte y la ciencia. Y tras interpretar e interiorizar todo conocimiento que nos haya llamado a gritos  – tal que vademécums que ansían llegar volando hacia nuestras manos – seremos capaces de poner en práctica todos aquellos hechizos que nos permitan seguir transformando el mundo a mayor velocidad.

Fusionemos pensamiento e intuición. Pongamos en activo nuestra propia mirada, nuestro conocimiento, nuestra esencia interior y esa magia que nos caracteriza. Porque nosotras, las brujas, ¡hemos vuelto!.

Las brujas que no luchan, arden.”

Fiona Goode. American Horror Story: Coven.

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