Baila, joder, baila, me digo.
Haz algo con este vacío que tanto te ha costado construir.
Porque de un agujero siempre se extrae un montículo, con su cima:
uno abajo y el otro arriba; juntos, inseparables.
Baila, que todavía estás sola.
Y tomo la pala y giro, alegre, satisfecha,
en la abertura que ha quedado
tras sacar el estiércol, la lluvia y los gusanos.
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